En una pequeña aldea asturiana planteamos una construcción sin ninguna pretensión más que se integre en ese ambiente rural. Construcción sencilla con muros de carga y cubierta de teja a dos aguas, los huecos buscan las vistas lejanas del mar y de la montaña. La planta, muy diáfana, se adapta a la vida veraniega. El acceso, a media planta, aporta con un espacio en doble altura y una pasarela, un interesante desahogo espacial en el interior.