En un frondoso jardín existente, el nuevo pabellón climatizado de la piscina se asienta con la necesaria transparencia y ligereza que el lugar sugiere. Pensando en el nadador, se proyecta una iluminación interior indirecta por reflexión en el techo para no deslumbrarle y se controla la acústica interior mediante un techo de aluminio microperforado que evita la desagradable sensación de reverberación incontrolada, tan habitual desgraciadamente en este tipo de locales. La austeridad en los materiales, bloque de hormigón visto y baldosa cerámica blanca, garantizan un espacio sencillo y limpio. La luz natural penetra cambiante por el sur y constante por el norte, matizando el espacio y sin molestar a los nadadores. Las grandes vigas de madera laminada, de mínimo mantenimiento, contribuyen con su mínima sección a esa idea de sencillez, transparencia y ligereza. La forma de las vigas es resultado de su gráfica de momentos flectores, lo que permitió abaratar su fabricación y transporte a obra.
ARQUITECTO: Ramón Andrada González-Parrado
PREMIOS Y DISTINCIONES: MENCIÓN X PREMIOS DE ARQUITECTURA Y URBANISMO AYUNTAMIENTO DE MADRID 1995
SELECCIONADA 4ª MUESTRA DE ARQUITECTOS JÓVENES ESPAÑOLES. FUNDACIÓN CAMUÑAS 1995